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84. Patagonia profunda chilena: desde Punta Arenas y Porvenir hasta Lago Blanco.

Salimos desde las Torres del Paine con destino a Punta Arenas, pasando por Morro Chico y Villa Tehuelches. La vía estaba asfaltada y en perfectas condiciones, aunque el paisaje es repetitivo debido a tanta pampa. Una buena recomendación es conducir con precaución para evitar atropellar algún animal, porque hay varios.

Vimos una buena cantidad de viajeros en moto y bicicleta lo que nos causó admiración, debido al intenso viento patagónico, del que nos refugiamos en una simpática parada de autobuses para prepararnos un delicioso café.

Esta ruta de poco más de 300 kilómetros la hicimos lentamente aprovechando cada minuto para saborear el paisaje, de modo que antes de llegar a Punta Arenas, seleccionamos el camping libre Parque Chabunco que ubicamos en nuestra aplicación de iOverlander.

Cuando llegamos a Punta Arenas, vimos una ciudad que conserva el sello impuesto por los colonos, con viviendas antiguas de estilo agradable. Visitamos su gran plaza Muñoz Gamero, sombreada por grandes árboles, bien mantenida y con una escultura en bronce en honor a Hernando de Magallanes, descubridor de el canal natural navegable que hoy lleva su nombre. Reza la leyenda que el que toque el dedo gordo del pie de la escultura, vuelve a Punta Arenas y claro, nosotros lo hicimos con agrado.

Alrededor de la plaza visitamos la iglesia catedral, el palacio de los pioneros y el club de la unión.

Todos los domingos realizan un homenaje a la bandera con la participación de los carabineros y aprovechamos para verla.

Nos resultó muy llamativo que en los costados de la plaza principal instalaron unas barandas que permiten que ante un viento fuerte, las personas se puedan sujetar evitando que sean derribadas. En el periódico se destaca un accidente fatal debido a ello. Una cosa es leer alguna frase que incluya “el fuerte viento” y otra es sentirlo en carne propia. A veces sentimos que nos iba a tumbar.

Nos reunimos con Felipe y su esposa Fernanda, el viajero que habíamos conocido en el ferri de Hornopirén en la carretera austral. Fue muy amable y nos invitó a tomar el té en su casa, donde conversamos muy agradablemente hasta caer la noche.

La costanera está muy bonita y adornada con monumentos como el de la foto. Son varios kilómetros con servicios de estacionamiento para observar el estrecho de Magallanes. Hay un par habilitados para los Motorhomes y Campers en donde pasamos la noche.

La costanera tiene aproximadamente 4 kilómetros y en su parte central cuenta con un monumento a los tripulantes Goleta Ancud.

Sara Braun Hamburguer​ fue una empresaria y filántropa rusa. Es un parque cementerio que guarda la cripta de Sara así como la historia de los personajes que hicieron historia en esta parte del mundo.

Desde aquí fuimos al museo del recuerdo, un sitio muy original ya que se trata de una gran extensión de terreno donde se recrea con objetos de la época, la historia de esta ciudad. Además de antiguas casas rescatadas y puestas en valor.

El sitio estaba cerrado pero tuvieron la deferencia de abrirlo para nosotros y así recorrimos la historia que tienen tan agradablemente dispuesta en este museo a cielo abierto. Al atardecer fuimos al cerro de la Cruz, desde donde pudimos apreciar un bonito atardecer sobre Punta Arenas.

A pesar que estábamos en invierno decidimos alojarnos en un hostal, debido al frío y al intenso viento. Encontramos el Hostal Independencia y estacionamos. Pactamos el precio y conocimos los servicios y al salir, nos dimos cuenta que la patente delantera no estaba. Toda una desagradable sorpresa. ¡Nos habían robado!

Sin duda fue una sensación de lo peor. De rabia, de impotencia y por último de incredulidad, porque es un robo inesperado. Y ahora los trámites indeseables que hacen perder tiempo. Con los carabineros de Chile, dejamos una constancia (denuncio) por pérdida. Nos aconsejaron que no lo hiciéramos por robo, porque en un mes deberíamos presentarnos ante la autoridad para otra declaración y con este documento podríamos circular sin inconvenientes por este país. De inmediato iniciamos los trámites en Colombia para la expedición de el duplicado.

Se nos ocurrió acudir a la emisora de radio que estaba cerca de nuestro Hostal para buscar ayuda entre las personas de bien. El director nos atendió muy educadamente y aunque nos dijo que la posibilidad que apareciera era nula, si le interesaba la historia de nuestro viaje.

Así que nos entrevistó Radio Magallanes, donde enviamos nuestro mensaje de ayuda. La entrevista duró poco menos de una hora. El entrevistador, un chileno con buena voz, poco culto y con una marcada tendencia machista, realizó la peor entrevista a la que hemos asistido. Casi fue peor la entrevista que el robo. Al salir, nos resignamos y concluimos que estábamos de acuerdo con el proverbio chino que dice:

[Tweet “Si se arregla con dinero, no es problema.”]

Decidimos entonces alejar el mal sabor de este episodio. Mejor, aprovechamos para hacer un almuerzo común con nuestros ocasionales amigos de el hostal. Preparamos ñoquis y celebramos con vino.

Ahora deberíamos estar al menos 10 días mientras nuestra patente llegaba desde Colombia, así que a aprovechar el tiempo y a relajarnos. Nos fuimos para el parque Estrecho de Magallanes bordeando todo el estrecho. En la mitad de el camino observamos las toninas (delfines) que nos dieron un espectáculo maravilloso. También pudimos apreciar parcelas agrícolas y caletas de pescadores.

Continuamos hasta que llegamos al triple cruce y a un monolito que señala el centro geográfico de Chile. Por visitar estaba hacia la izquierda, el Puerto del Hambre, cerrado durante nuestra visita de modo que tomamos el camino del medio que nos condujo a Fuerte Bulnes, donde Chile tomó posesión del estrecho de magallanes en 1.843 aquí se levanto el primer poblado antes de fundar Punta Arenas.

Regresamos y tomamos el camino de la derecha para pasar luego por la ribera del río San Juan, cuya desembocadura se mantiene como área de  protección a los Cauquenes Colorados. La ruta termina en un improvisado estacionamiento donde dejamos la negrita e iniciamos una caminata en busca del faro San Isidro.

Fueron unas dos horas en un camino de piedras sueltas sobre la ribera del estrecho. La ruta es fatigosa aunque esto de caminar contemplando el estrecho y la cordillera de Darwin, tiene su gracia. Al final un desteñido faro que tiene poca gracia pero el camino y los paisajes son la mejor razón de haber llegado al último faro del continente.

Resultó agradable la caminata junto al estrecho. De media dificultad, porque hay una que lleva hacia la Cruz de los Mares, que requiere varios días para completarla.

Es curiosa la forma de los árboles que debido a la fuerza del viento, su tronco crece inclinado. Se adaptan para resistir estas difíciles condiciones. Al regreso, nos estacionamos en el camping libre que está a orillas del estrecho. Aprovechamos para comer muy a gusto para luego disfrutar de un anochecer realmente bello.

También compartimos algunos momentos con viajeros chilenos que venían a pasar la noche y nos tomamos un simpático Melvin, que es la combinación de Melón con Vino blanco.

Para nosotros fue un espectáculo observar como la luna emergía desde la linea de el mar hacia el firmamento ya que en nuestro país este fenómeno sucede al contrario.

Al volver a la ciudad nos instalamos de nuevo en el hostal a la espera de la patente y mientras actualizábamos nuestra vida digital y a conocer otros sitios icónicos, como el bello reloj comprado en Alemania que tiene en su pedestal un completo instrumento meteorológico.

Conocimos el palacio Braun y Menéndez construido a principios del siglo XX para la familia de Mauricio Braun (hermano de Sara Braun) y Josefina Menéndez. Este palacio alberga mobiliario y piezas europeas de distintas épocas, como también objetos relacionados con la historia de la región y de la ciudad. Hoy es el museo regional de Magallanes.

También visitamos la zona franca, una zona comercial muy afamada para compras. Está en un espacio muy grande y la oferta es inmensa. Compramos unas sillas bastante cómodas que estaban a un precio realmente bueno. Y al fin llegó nuestra nueva patente 🙂

Son muchos los agradecimientos para nuestra familia y amigos que nos ayudaron a resolver esta incómoda situación. ¡Gracias!

Con la mala experiencia del robo, fuimos a un taller para asegurarnos que nos volviera a pasar y remachamos la nueva y la antigua. Además, compramos nuestros tiquetes del ferri para atravesar hasta Porvenir y compramos pesos argentinos.

De nuevo a la ruta que buena falta nos estaba haciendo.

Zarpamos a las nueve de la mañana y navegamos dos horas y media. Fue nuestra despedida de Punta Arenas que vimos volverse cada vez mas pequeña a medida que nos acercábamos a Porvenir.

Llegamos a bahía de pescadores Chilota a la entrada de Porvenir, un municipio y capital de tierra del fuego. Este territorio comprende la gran isla del sur del estrecho de Magallanes.  El origen de su nombre de su nombre data de cuando Hernando de Magallanes la bautizó por primera vez como tierra de los fuegos o de los humos, por las fumarolas que destacaban en sus riberas y eran encendidas por los Selk’nam y Yamanas. Luego Carlos V rey de España cambio esta denominación por la Tierra del Fuego. Ya habíamos dejado atrás el continente.

Esta isla está ubicada en el extremo sur de América entre el estrecho de Magallanes al norte y al sur el canal del Beagle. El océano atlántico por el oriente y por el occidente el océano pacifico. Esta gigantesca isla es compartida por Chile y Argentina.

Los primeros habitantes de estas tierras fueron los Selk’nam u Onas. Su alimentación estaba basada en la casa de Guanacos y aves.  Vivían en toldos circulares hechos con troncos y cubiertos con cueros  y ramas.  Eran altos y fornidos, se extinguieron al ser desplazado de sus tierras por los colonos que instalaron en ella la explotación de minas de oro y ganadería ovina. Amparados por los misioneros Salesianos, no resistieron la vida en lugares cerrados ni el contagio de las enfermedades europeas.

Todo este contexto lo aprendimos en el museo provincial Fernando Cordero Rusque que además exhibe una muestra de la fauna fueguina, una sección de antropología y arqueología, así como imágenes de la colonización de la tierra del fuego.

Allí conocimos la iglesia de San Francisco de Sales y luego caminamos por la costanera en donde se encuentra el parque del recuerdo, el parque croata y la plaza de las Américas, donde destaca el monumento al cazador Selk’nam realizado en madera nativa.

Esta costanera rodea la bahía Karkamke, donde se pueden apreciar infinidad de aves, flamencos rosados y cisnes cuello negro.

También Porvenir tiene varias casas patrimoniales, antiguas construcciones que muestran el patrimonio arquitectónico  de la ciudad.

Continuamos al sur de la tierra de el fuego por toda la bahía inútil, conociendo diferentes estancias ovejeras y los extensos paisajes de pampa.  El nombre de la bahía inútil fue puesto por hidrógrafos británicos quienes al ver que no tenía la suficiente profundidad desistieron de asentar un puerto en aquel lugar. Luego pasamos por Onasin y mas tarde llegamos al parque Pingüino Rey.

El parque tiene una pequeña colonia de Pingüinos Rey, el segundo pingüino más grande de las 18 especies que existen en el mundo y su ciclo reproductivo es el mas largo. Por lo general colocan solo un huevo y si tienen éxito dos en un periodo de tres años. Se distinguen por su área dorsal plateada, parches auriculares anaranjados, pico negro con base anaranjada y la garganta y parte de el pecho con coloración amarillo anaranjado.

Se ven a lo lejos y muy bien con binóculos. Fue una visita costosa para ver una colonia tan pequeña por la que pagamos CLP 12.000 (unos u$20 p.p.)

Estamos en la Patagonia profunda, sobre vías que son poco o nada turísticas, lo que quiere decir que los paisajes van a ser espectaculares. Aquí, en esta zona de tierra del fuego se realizan expediciones hacia los dos océanos atravesando glaciares y lugares que sin duda deben ser de un alto contenido escénico.

Estos parajes solitarios salpicados eventualmente por las estancias nos encantaron. Aprovechando la luz del verano austral, continuamos la ruta hasta Cameron, capital de la comuna de Timaukel.

Es un pueblito muy pequeño edificado en el fondo de un cañadón de poca altura. Parecía un pueblo fantasma, no había ni un alma, así que buscamos un sitio donde estacionarnos y encontramos la gruta de la Virgen de Lourdes, un sitio resguardado del viento.

Nos instalamos y comimos a gusto. Mas tarde nos sentamos a charlar pero el frío y el viento nos obligaron a acostarnos muy temprano. Al iniciar la ruta al día siguiente, nuestro objetivo era llegar al Lago Blanco. Nos la habían recomendado por ser completamente escénica.

Nos internamos en la pampa, pasamos por diferentes puestos de antiguas estancias y pasamos también por la Draga Aurífera Russifin, donde quedan vestigios de los que fue el origen de el poblamiento de la isla.

Esta máquina data de la época de la fiebre del oro y su función fue la remoción de tierra para la extracción del preciado mineral. Luego llegamos a la sección de Río Grande y tomamos la ruta al Valle de los Castores. Estaba en muy mal estado hasta el punto de ser casi intransitable, pero los paisajes nos ganaron.

Un paisaje natural, poco invadido por el hombre y con una enorme tranquilidad. Fue una de esas rutas que tan pronto inicias, te enamoras. Naturaleza pura en medio de esta paz que no hay forma de describir. En la vía encontramos una manada de caballos salvajes, grandes, fuertes, pero especialmente bellos. Atravesaron frente a la negrita con un trote ágil y elegante. También vimos grupos de Guanacos y los diques, algunos realmente enormes, producidos por los Castores.

Los Castores es una especie introducida desde el Canadá para la producción de piel que se propagó como una plaga destructora de la naturaleza.

Los colores del otoño empezaron a realizar su temprana aparición, adornando aún más estos parajes.

Gracias a las recomendaciones pudimos experimentar un trocito de esta bellísima Patagonia, oculta de las ajetreadas rutas turísticas. ¡Nos encantó!

Regresamos y tomamos la ruta que nos lleva al Lago Blanco, otra recomendación de nuestro amigo Felipe en Punta Arenas. Es un extenso lago al sur de tierra de el fuego, apto para la pesca. Además se encuentra rodeado de un bosque virgen de Lengas y con vista a las cumbres de la cordillera fueguina.

Es uno de los más bellos de Magallanes y lo que junto a la lejanía de la civilización, lo convierte en un paisaje ideal para el descanso y disfrutar de la naturaleza. Pudimos apreciar pájaros carpinteros agujereando los troncos y produciendo un sonido que nunca habíamos escuchado. Naturaleza pura = felicidad auténtica. A riesgo de sonar repetitivos, que bello lugar nos acogió este día. Inolvidable.

Nos agradó que los funcionarios de la Conaf están muy pendientes de las personas que entran a la zona y pasan revisando y recomendando no hacer fuego y no dejar basuras.

Conversamos un buen rato con estos simpáticos chilenos que nos recomendaron visitar Caleta María. Al final de este bello y largo día, disfrutamos del atardecer.

Hasta que el frío nos hizo refugiarnos a bordo de la negrita y las cálidas bolsas de dormir. La temperatura bajo muchísimo, pero dormimos muy a gusto.

Reiniciamos la ruta por este paraje natural que merecería muchos más días, más kilómetros y al que si tenemos oportunidad, volveremos con gusto. Pero el invierno ya estaba cerca por lo que el tiempo empezaba a apremiar y nuestro objetivo era estar en Ushuaia antes que la nieve hiciera su aparición.

El cruce de la frontera lo hicimos por el paso Bellavista que afortunadamente estaba abierto por ser verano, aunque estábamos a 15 días de que lo inhabilitaran pues se llena de nieve. Nunca el trámite había sido tan sencillo. Este es un paso en el que se limitan a la revisión de documentos y una buena dosis de consejos de argentinos jóvenes y amables que nos dieron una calurosa bienvenida a su territorio.

Este fue nuestro punto final en Chile, después de 5 meses de rutas y muchos kilómetros de belleza. Gracias Chile, a su cultura, su gastronomía, sus tradiciones y su gente. No nos vamos a cansar de divulgar en nuestras redes y con nuestros amigos, tantas maravillas que se alojan en estas bellas tierras.

Quieres ver mas fotos? Has click sobre la siguiente imagen 🙂

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Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Anónimo

    Maravilloso documental de chile Patagonia punta arenas , lo que opaco todo tu relato fue lo de machista el locutor .. creo que eso estuvo de más ,,,,chile gran tierra de valientes no es lo mismo andar de paso q vivir años con esos climas saludos chicos

    1. felsego

      Hola. Gracias por el comentario. Respecto al locutor, es un adjetivo que se ganó y con creces. Que lindo país es Chile.
      Saludos

  2. Anónimo

    PRECIOSO ME ENCANTO Y LOS PINGUINOS QUE BELLEZA LOS QUIERO

    1. felsego

      Son hermosos. Vale la pena una visita. Cuando vienes?

Comentarios cerrados.