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Santa Cruz de Mompox

Nuestro  viaje a Mompox, Colombia, suena emocionante! Mompox, también conocido como Santa Cruz de Mompox, es un encantador pueblo colonial ubicado en una isla fluvial en el río Magdalena. Santa Cruz de Mompox ó Mompós, es un distrito de Colombia, en el departamento de Bolívar. En mérito del estado de conservación de su centro histórico fue declarada Monumento Nacional en 1959 y Patrimonio de la Humanidad por las UNESCO en 1995.

Fundado entre los años 1537 y 1540, “La tierra de Dios”, como popularmente se le conoce, cuenta con diversos escenarios culturales, religiosos e históricos.  fue más que una travesía turística; fue un encuentro con la autenticidad y la magia de un pasado que se niega a desvanecerse. Este pueblo, con su arquitectura histórica, cultura vibrante y escenario ribereño, se revela como un destino que cautiva los sentidos y deja una huella imborrable en el corazón de quienes tienen el privilegio de explorarlo. En Mompox, la historia cobra vida, y cada callejón es una puerta a un mundo donde el tiempo se detiene para permitirnos saborear la auténtica esencia de la Colombia colonial. Otro de los atributos Momposinos por lo cual es reconocida la ilustre villa es la elaboración de joyas en oro y plata a través del arte de la filigrana. Esta joyería tradicional tiene raíces coloniales y autóctonas que conservan técnicas y formas ornamentales europeas.

Cada edificación en Mompox es un testimonio de la rica historia que abraza este pueblo. La Iglesia de Santa Bárbara, con su imponente campanario, y la Iglesia de San Agustín, con su arquitectura sobria, son solo algunos ejemplos de la belleza arquitectónica que captura la esencia de la colonia.

Estuvimos dos días los suficientes para empaparnos y deleitarnos de esta ciudad imponente e histórica. 

Vamos rumbo a santa marta pero paramos un rato en Aracataca el pequeño pueblo se erige como un tesoro oculto, evocando la magia literaria de Gabriel García Márquez. Este rincón mágico, que inspiró la creación de Macondo en “Cien años de soledad”, invitamos a los viajeros a explorar la realidad que alimentó la imaginación del célebre autor. Nuestra visita a Aracataca fue un viaje al corazón del Macondo real, donde cada calle y rincón resonaban con las historias encantadoras de la literatura y la vida cotidiana.

Llegamos a santa marta donde vivimos una semana muy agradable con nuestra familia.

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