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90. Último tramo de La Patagonia: desde San Martín hasta Barrancas.

Salimos desde San Martín de los Andes, donde finaliza la ruta de los siete lagos, hacia el norte, hasta llegar a Junín de los Andes. Visitamos la iglesia Nuestra Señora de las Nieves y el santuario de Laura Vicuña, una santa de origen chileno. Hicimos una visita bastante corta y seguimos hacia el volcán Lanín que lo habíamos visto desde el lado chileno, hace muchos meses. Tomamos la ruta 23 que estaba en excelente estado y corre paralela al lago Huechulafquén.

Luego tomamos los R60 hacia el Parque Nacional Lanín que estaba liberada. Ya lo hemos escrito varias veces en nuestro blog: la mitad es el paisaje. Y la otra mitad, nuestros sentidos se exaltaban con cada metro que recorríamos. Era realmente una obra maestra de la naturaleza, en especial por el alegre colorido que le confería el otoño a estas maravillas naturales.

Estábamos felices. Esta sensación tan difícil de describir en palabras, era la mezcla de la de libertad, los colores de la creación que se mostraba toda frente a nuestros ojos y la inmensa soledad acompañada. Y seguíamos dando gracias por tanto. Desde aquí tomamos rumbo hacia Aluminé al que llegamos más por escapar de un fuerte aguacero.

El significado en mapudungún es cuenco brillante o espejo. Agregar kilómetros como estos a nuestra aventura nos enriquecen sensorialmente y ese es el tipo de riquezas que nos interesan ahora. Las materiales aunque son necesarias, cada vez menos nos importan.

Nuestro objetivo era llegar a las termas de Copahue, frontera con Chile. Tomamos la R23 donde encontramos un monumento al beato Ceferino Manuncura joven mapuche, hijo del último gran cacique mapuche y educado por Salesianos. El soñó toda su vida con ser sacerdote y misionero de su pueblo.

Atravesamos Villa Pehuenia, con las características villas de montaña. Está junto a la costa norte del Lago Aluminé, con abundante vegetación, colores y naturaleza que nos resultaban muy bellas. Colocamos las siguientes fotos (de las muchas que tomamos) para compartir la alegre sensación que producen. ¿A ustedes también?

Continuamos por el paso de Pino Hachado, carretera de ripio en buenas condiciones para nuestra caminoneta. Luego tomamos la RN 21 y llegamos a la Patagonia termal. Es una zona ideal para el descanso y la práctica de deportes de invierno. Finalmente arribamos a Cavihuaue, un centro de esquí. Es un pueblito bien trazado a los pies del lago del mismo nombre. Acertamos visitar sus alrededores como las cascadas de Basalto, la cabellera de la Virgen y otros más. Para llegar allí, antes del pueblo se toma una carretera zigzagueante. Bellos parajes que merecen una visita.

Retomamos la ruta hacia Copahue, termas que tienen su origen en el volcán Copahue, al que los aborígenes le adjudicaban poderes para el espíritu. Es conocido a nivel internacional por la calidad y diversidad de sus aguas, además de una infraestructura de primer nivel. Es un complejo dentro del parque provincial que cuenta con médicos termalistas y ofrecen diferentes tratamientos con vapor, aguas termales, fango, baños de inmersión, fango terapia y otros. Llegamos al camping con la inmensa suerte que era el último fin de semana en funcionamiento porque las nevadas, fuertes por lo que nos contaron, estaban próximas a iniciar y que cubrían por completo la zona. Solo queda un puesto de gendarmería abierto.

La lluvia no paraba y el frío era intenso. Buen momento para visitar el complejo donde hicimos en primer lugar, una inmersión en agua verde. Luego, sesión de masajes para Felipe y un circuito completo para Martha. Nos sorprendió el tamaño de las instalaciones, el servicio y lo bien que se pasa dentro ya que está climatizado. Tres días de descanso fueron suficientes para recargar baterías en nuestra aventura.

Partimos del camping porque al día siguiente estaba pronosticada una nevada. De regreso era imposible no parar a cada rato para apreciar las Lagunas Mellizas, de origen glaciar, así como el volcán Copihaue con su fumarola.

Tomamos la R 27 donde encontramos el Salto Agrio, un abanico de colores con una caída de agua que forman una lagunita rodeada de paredes de basalto. Paisajes que enamoran.

Continuamos por rutas en ripio que afectan el ajuste de la negrita pero a cambio imprimen el sabor de la aventura por estos parajes que dan testimonio de la creación de Dios. Finalmente llegamos de nuevo a la RN 40 hasta Chos Malal que significa Corral Amarillo en mapuche y debe su nombre a la tonalidad ocre de las montañas que la rodean. Lo primero que encontramos fue el Hito Centro, que señala la mitad del camino de la mítica RN 40 en donde, por supuesto, realizamos una nueva parada.

Nos instalamos en el camping municipal, agradeciendo que el clima estaba bastante más benévolo con nosotros. En este punto realizamos un recorrido por la capital histórica y cultural, como es conocida y nos enteramos que anualmente realizan la fiesta nacional del chivito: esta fiesta tiene como esencia el reconocimiento  a la trashumancia, actividad ganadera que consiste en el traslado de los chivitos a mediados de noviembre hacia los campos altos de la cordillera en busca de pasturas y agua y en marzo o abril el regreso a los campos de invernada .

Visitamos el torreón, antiguo fortín que se encuentra en la plaza principal, donde hay un pequeño museo histórico en el, aprendimos que esta fue la primera capital de Neuquén. La encargada del museo nos recomendó visitar Andacollo, lugar donde se describe la historia del oro. Territorios mapuches hasta donde llegaron mineros chilenos, que trajeron la imagen de la Virgen (que visitamos en Chile), y fue de esta manera que la localidad tomó su nombre. Pasamos por la plaza General San Martín, por la rotonda del minero y el monumento a la patria y al centenario de Andacollo, uno de los mas altos de Argentina. Partimos hacia Barrancas por la ruta que corre junto a montañas tapizadas de coirones y sube hasta los 1.590 msnm.

Al llegar a Barrancas encontramos el camping, gratis por estos días. A partir de este punto, iniciamos el Tramo Cuyano, que significa Arenal, traducido desde el mapuche, aunque hay otra versión de origen quechua que significa “Vasallos de los monarcas Incas“.

Y esa será nuestra próxima historia. Gracias por acompañarnos en esta maravillosa aventura 🙂

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Anónimo

    Que hermosura de paisajes, parecen pinturas de Monet. Abrazos

    1. felsego

      Son realmente increíbles! Un abrazo grande

Comentarios cerrados.